lunes, 13 de junio de 2016

Discurso político - Parodia

Anónimo

En nuestro partido político cumplimos con lo que prometemos.
Sólo los necios pueden creer que
no lucharemos contra la corrupción.
Porque si hay algo seguro para nosotros es que
la honestidad y la transparencia son fundamentales
para alcanzar nuestros ideales
Demostraremos que es una gran estupidez creer que
las mafias seguirán formando parte del gobierno como en otros tiempos
Aseguramos sin resquicio de duda que
la justicia social será el fin principal de nuestro accionar.
Pese a eso, todavía hay idiotas que fantasean -o añoran- que
se pueda seguir gobernando con las mañas de la vieja política.
Cuando asumamos el poder, haremos lo imposible para que
se acaben las jubilaciones de privilegio y los negociados.
No permitiremos de ningún modo que
nuestros niños mueran de hambre.
Cumpliremos nuestros propósitos aunque
los recursos económicos se hayan agotado.
Ejerceremos el poder hasta que
Comprendan desde ahora que
Somos la 'nueva política'.


Ahora léalo de abajo hacia arriba

domingo, 12 de junio de 2016

Ecos literarios - Cuento


Por Juana Medina Hernández


Entre pilas de papeles viejos, a punto de asfixiarse pedía auxilio. Discreto asomó su pálido rostro. El cuerpo permanecía firme, pero con claras huellas del tiempo que llevaba exiliado en ese sucio y húmedo lugar. No pude resistir. Lo tomé atropelladamente; con un soplido desvanecí la nube de polvo que lo cubría. Entonces, vi esas letras grandes y doradas. Mis manos palparon el relieve que las conformaba. El título asomó a mis ojos: “Colección de Cuentos Infantiles”.

Mi traicionera memoria merodeó en el pasado; buscó hasta hallar el sitio donde permanecía aletargado ese rostro de letras grandes y doradas. Sí, era él, el mismo que en este instante tocaban mis manos. La biblioteca semivacía, el silencio reinante, me invitaron a remover los viejos tiempos. Busqué el rincón más apartado, como cuando era niña…

Aquella enorme biblioteca propiedad del patrón de mis padres volvió a mí. Discreta y callada permanecía en el lugar, mientras don Quintín, junto con su nieta Pita compartían las tardes, inmersos en un mundo de fantasía e imaginación. Mundo arrancado de un enorme libro con letras grandes y doradas. Don Quintín, no era solo una voz; era todos y cada uno de los personajes de aquellas historias; les daba vida, describía a perfección cada lugar donde ocurrían los sucesos. Escuchándolo, realicé un sinnúmero de viajes imaginarios a infinidad de lugares y épocas.

De vez en cuando, a hurtadillas entraba a la biblioteca; practicaba ahí mi incipiente lectura. Deletreaba los títulos que componían la enorme biblioteca; en especial el de “Colección de Cuentos Infantiles” que siempre permanecía sobre el escritorio. “Algún día conseguiré un libro así”, pensaba, cada vez que tenía el privilegio de escuchar a don Quintín dar vida a sus página. Hoy lo tenía en mis manos “lo pediré prestado”, pensé. Este libro tienen que leerlo mis hijos; seguro les robará el corazón como lo hizo conmigo hace años.

Necesité hacer señas exageradas frente al rostro de la biblioteca para llamar su atención. La fuerte música que escapaba de sus audífonos la mantenían alejada de su trabajo. Señorita ¿puede prestarme este ejemplar?, la respuesta fue una carcajada burlona. Hay seño, usted si que vive en la prehistoria ¿de dónde sacó ese vejestorio? Todos esos papales que están al fondo son solo basura; ¿Qué no ve que llegó la tecnología a este lugar?, dijo, señalando las computadoras que estaban instalando en ese momento. ¿Quién cree que va a leer en este tiempo? Si con oprimir una tecla, obtiene toda la información deseada, para eso están también los audífonos, para escuchar lo que desee, sin gastarse la vista. Si usted quiere quemarse las pestañas, allá usted, puede tomarlo; es más, se lo regalo, total ya es basura. No lo pensé, volví al sitio donde lo había encontrado, hallé otros tres libros entre los papeles apilados, los agarré, salí de prisa con mi precioso tesoro ante la mirada burlona de la bibliotecaria.

Apuré el paso; necesitaba llegar a casa, sumergirme de nuevo en ese mundo mágico, que solo he hallado en los libros. En la soledad de mis recuerdos; abrí ese rostro desgastado de letras grandes y doradas; la llave mágica que me inició en el hábito de la lectura. Un mundo infinito y fantástico.


Curiosamente, entre los libros que rescaté de aquella biblioteca se encontraban los siguientes títulos: “La lectura, es la nave de la imaginación”, “Un libro abandonado, es tiempo desperdiciado” y “conoce el mundo a través de los libros”.

sábado, 11 de junio de 2016

El martillo del vecino - Aforismo

Autor anónimo

Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así, pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo.




Pero le asalta una duda: "¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizás tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se le habrá metido en la cabeza.

Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo."

Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir «buenos días», nuestro hombre le grita furioso:


–¡Quédese usted con su martillo, estúpido!

Paradigmas - Psicánica

Por Thomas Michael Powell
Un paradigma es una creencia, una manera de pensar y ver las cosas; usualmente en forma inconsciente. Es una idea que tenemos acerca de cómo es algo. Un paradigma comienza como una observación o un reporte de cómo están las cosas. El problema surge cuando se vuelve un dogma; se vuelve un mapa mental o un modelo mental de cómo son las cosas. Al volverse un dogma, distorsiona la realidad y nuestras capacidades para razonar. Tales modelos a veces son útiles, pero es muy común que se vuelvan un marco, una limitación al cambio y por eso al mejoramiento.

Los paradigmas son como unos lentes de color: una vez que nos los ponemos, todo se vuelve de ese color y ya no vemos la realidad de la situación. Cuando distorsionan y limitan nuestras percepciones, alimentan a nuestra razón con datos falsos. Luego nos comportamos y actuamos equivocadamente debido a los datos falsos. Cuando actuamos con datos falsos, actuamos en error y no podemos producir los resultados que deseamos.
Efectos de los paradigmas
La mayoría de la gente está dominada por sus paradigmas y generalmente vive inconsciente de que los tiene. Vive inconsciente de la importancia y poder que éstos tienen en su vida. Sin embargo, los paradigmas tienen un enorme impacto en nuestra vida. Los paradigmas falsos tienen más que el suficiente poder para mantenernos en el fracaso. A continuación, mencionamos dos ejemplos de paradigmas y como limitaron a la gente.
Ejemplo #1
Hasta 1492, cuando Colón descubrió América, el paradigma de la gente era que el mundo era plano, y que si navegaba afuera de la vista de tierra firme, caería por un borde. Este paradigma controlaba la manera de pensar de la gente y limitaba totalmente sus comportamientos: nadie navegaba fuera de la vista de tierra firme. Nadie se atrevía a aventurarse lejos al mar abierto. Por eso, los portugueses trataban de llegar a China navegando a lo largo de la costa de África.
Colón llegó con un nuevo paradigma: que el mundo era una esfera y que navegando al oeste se podría llegar al oriente. Esto cambió la manera de pensar, lo que cambió la manera de actuar, lo que cambió los resultados y la historia del mundo. Nada más cambiando esta creencia, se abrió todo un nuevo mundo de posibilidades, de nuevas acciones y maneras de producir un resultado deseado. ¿Ves el poder que tiene un paradigma?
Ejemplo #2
Durante la edad media, el paradigma era que la naturaleza era controlada por Dios. El hombre no era capaz de entender cómo sucedían los eventos. Además, no debía tratar de entender y ni siquiera debía preguntar: todo era la voluntad de Dios y no era ningún asunto del hombre. Alrededor del año 1300 d.C., algunas personas comenzaron a cuestionar y dudar de esta creencia. Por el año 1700 d.C., se había adoptado el paradigma de que la naturaleza era regida por leyes invariables, las cuales el ser humano podría conocer y aprovechar. Este es el paradigma sobre el cual se basa la ciencia moderna. Sin este cambio de paradigmas, nuestro mundo moderno de la tecnología no existiría. La vieja creencia, de Dios controlándolo todo, no permitía el cuestionamiento. Negaba los comportamientos de la investigación y razonamiento esenciales para la ciencia. La ciencia únicamente puede existir bajo de este segundo paradigma.
Un paradigma es como un programa de computadora. Un programa es un conjunto de instrucciones acerca de cómo hacer algo: La computadora no puede operar sin el programa y tampoco puede hacer otra cosa que no esté incluida en el programa. Para resolver otro tipo de problema, hay que escribir un nuevo programa. Igualmente, si la computadora produce un resultado erróneo, la única manera de corregir el resultado es corrigiendo el programa. Mientras sigas corriendo el programa con un error, vas a seguir con el mismo resultado erróneo. Es esencial cambiar el programa para corregir el error.      
Los paradigmas tienen los siguientes efectos:
·     Forman la cultura en la cual la gente vive.
·     Ciegan a la persona a la percepción de otras realidades y posibilidades.
·     Distorsionan la comprensión de otras realidades y posibilidades.
·     Limitan la inteligencia y la creatividad.
·     Limitan y determinan el comportamiento, y por lo tanto, los resultados que se puede lograr.
·     Crean muchos problemas, cuando las creencias no son las correctas.
Cada paradigma es un límite. Es un límite para percibir, pensar, comportarse, cambiar y evolucionar.
Hay que trascender los viejas paradigmas y encontrar y adoptar nuevos paradigmas para cambiar las cosas.
Mientras sigas operando tu vida con los mismos paradigmas, únicamente puedes tener más de los mismos resultados. Si quieres otros resultados, hay que encontrar y adoptar nuevos paradigmas superiores.

sábado, 4 de junio de 2016

Éxtasis Marino


Poesía
Fidel Guerrero González


Aclamo tu risa:
Silencio de ola.
El rostro de la espuma golpea con ternura
la inocencia de brisa que emerge jugando:
Mi atormentado desvelo.

Apatía de arena amorfa,
come mis pasos indefinidos:
Evasiva luna acaricia la salida fugaz
en la marea aturdida.

Pensamientos húmedos:
Enigma del viento sumergido,
deja entrever la intimidad de su secreto:

Confabula en mi cautivo pensar.